TOP

Torrijas

La dulzura de mi abuela era tangible. La dulzura de mi abuela era real. La dulzura de mi abuela se convertía en algo palpable en el lugar mas concurrido de su casa: la cocina.
Recordar a mi abuela es recordar, indefectiblemente, sus costumbres gastronómicas. Como buena andaluza, para mi abuela ser "gordito" era sinónimo de ser sano. Y hasta el día de hoy pienso que, ser gordito comiendo las cosas que hacía mi abuela, era disfrutar de cariño hecho postre.
Había una costumbre familiar al llegar a su casa. Cualquiera sea el motivo de la visita, mi padre, mis hermanos y yo siempre habríamos la heladera. Siempre buscábamos algo. A veces por costumbre, otras veces por hambre y muchas veces buscando "los postres de la abuela".
Es normal sentir aromas que nos traen recuerdos. En mi caso hay un aroma especial, que siempre traerá a mi memoria a la querida "abuela Mercedes". Es el olor de la canela. Ingrediente infaltable, la canela estaba presente junto a la vainilla, el arroz con leche, las manzanas horneadas y un exquisito etcétera. Dentro de ese repertorio culinario, recuerdo (quizás por haberlo disfrutado con mas frecuencia en sus últimos años), las torrijas de mi abuela. Un postre hecho con lo más básico de la pirámide alimentaria del hombre, un postre hecho simplemente con pan. Pero un postre que junto a tantos momentos, largas historias, cansancios, juegos y risas, quedó grabado a fuego en mi memoria.
La casa de mi abuela, siempre quedó de paso, en el camino de vuelta a mi casa. Por ello, desde que tengo memoria, era un lugar de visita casi obligatorio al salir del colegio, el gimnasio, la universidad, o volver del centro, la casa de un amigo o el instituto de inglés.
Probablemente no hubo un solo día de aquellos en el que no abrí su heladera. Y hoy, con una sonrisa, recuerdo a Mercedes y a sus torrijas.
Para los que no saben que son las torrijas, les dejo una receta que encontré navegando. No sé si mi abuela las cocinaría tal cual figuran aquí, pero los ingredientes son prácticamente los mismos:

INGREDIENTES:

1 barra de pan del día anterior o especial para torrijas, 1 L. de leche, 100 g. de margarina, 1 dcl. de aceite. 1 huevo, canela en rama y molida, azúcar y limón.

ELABORACIÓN:

-Corte el pan en rebanadas de 1 cm, de espesor.
-Hierva aparte la leche con una ramita de canela y una corteza de limón, y añada 2 cucharadas soperas de azúcar al retirarla del fuego.
-Ponga a remojar en la leche las rebanadas de pan durante un par de horas, sáquelas con cuidado para que escurran en una bandeja o fuente durante un par de horas.
-A continuación rebozar las rebanadas en huevo batido y freirlas en una mezcla de aceite con margarina hasta que doren.-Sírvalas en una fuente espolvoreadas con azúcar y canela molida.

0 comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...